martes, 2 de diciembre de 2008

El pentagrama de las golondrinas


Aunque la pretensión de este cromo es demostrar algo de las ilusiones ópticas, lo cierto es que a mí me parecía que los cables de la luz formaban una especie de pentagrama y que las golondrinas eran las notas musicales. Como muchos de los cromos de la Nestlé, interpretados por mí con arreglo al método daliniano de la paranoia-crítica, resultaban verdaderos cuadros surrealistas. Magrittes puros.

El espectro de Brocken


Esta imágen me provocaba los más contrapuests sentimientos. De una parte porque la palabra "espectro" puede interpretarse como difracción de la luz en los colores del arco iris, pero también en la de fantasma o ectoplasma. Yo basculaba hacia lo segundo y creía que ese era el fantasma del ignoto Brocken, que se aparecía en las montañas, los días de niebla, una especie de Wendigo... Pero, además, la silueta del tipo, con esos bombachos, le vinculaba a un explorador, piloto o buzo y la pose, con ese ademán de levantar el brazo derecho, le equiparaba también a Sir Edmund Hillary a su llegada al Everest. Este fenómeno de difracción de la luz, que hace que la silueta de un viajero se proyecte sobre las montañas rodeada de un halo tornasol, es llamado en España "Rompimiento de Gloria", que es el título de una novela montañera y nietzscheana del Marqués de Tamarón. Busquen imágenes reales del espectro de Brocken en Google y descubrirán -como yo lo hecho- que son incluso más impresionantes que la visión que del fenómeno nos da el modesto cromito de Nestlé.

Fenómeno extraño


Según los redactores de Las Maravillas del Universo, a veces los terremotos se ven acompañados de extraños fenómenos lumínicos. Eso parece un rayo en bola, pero también podría pasar por un OVNI. Yo me imaginaba, tembloroso, contemplando el prodigio desde mi refugio en esa buharda o granero de la derecha, tras subir por la escalerilla. La cosa no ofrécía duda: LLEGARON DEL ESPACIO EXTERIOR... Brr...

Baile de adoquines


De este cromo me gustaban los tonos pastel y la plasticidad de esos adoquines o baldosas alterados por el terremoto. Como quiera que la meseta soriana es un terreno bien estable, mi experiencia en terremotos es prácticamente nula. A veces las baldosas bailarinas me recordaban las teclas de un piano en una película de dibujos animados.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Origen mágico de los terremotos


Esta es la representación ideal de cómo ciertos pueblos primitivos imaginan los terremotos: una especie de gigantes que montan bulla en el subsuelo. También, por lo que se ve, los volcanos tenían el mismo origen. No digan que no mola.

Crónicas Marcianas


Esta ilustración sería perfecta para el genial libro "Crónicas Marcianas", de Ray Bradbury, que describe un planeta deshabitado, pero con restos de sus antiguos pobladores. Qué pena que el título de un libro excelente fuera usurpado por el deleznable programa televisivo de Sardá. Mi ejemplar de Crónicas, que leí con unción muy joven, es regalo del escritor y amigo Juan García Atienza, que antes de ser propagandista de la España Mágica hizo sus pinitos en la Ciencia Ficción. Yo recuerdo con mucho agrado su "La máquina de matar" y su "Los viajeros de las gafas azules". Peor usurpación todavía es la del Gran Hermano orwelliano por esa patochada que pastorea la lamentable Mercedes Milá, la hija de aquella estrella del falangismo que se codeó con Goebbels y Goering. De tal palo, tal astilla. Mercedes: tú me has descubierto el sentido de esta locución: "verguenza ajena". Cuánto más interesante tu hermano Ernesto, neonazi, pero culto e interesante. Lorenzo me parece memo y anodino, pero no contribuye, como tú, a la cretinización de la juventud española.

Marcianos insectiformes

Así, o de formas peores, se imaginaba que eran los marcianos, una especie de hormigones narizotas con cara de lelos. Véaselos aquí en amena charla. Parecen un tanto inofensivos, nada que ver con los malísimos que inventara H.G.Wells.