
Los edificios solitarios del álbum Nestlé daban bastante yuyu, por cáusas desconocidas (véase el de Marconi y la TEL SIN HIL), pero en este caso la cuestión era más peliaguda porque se trata de un observatorio existente para controlar la actividad del volcán Vesubio. A mí me parecía una muestra absurda de Dontancredismo. Al fin y al cabo, antes o después, el volcán se llevaría por delante el observatorio. Lo que demostraría la estúpida confianza humana en que los fenómenos naturales nunca se repetirán. Es como lo de construir en una rambla, deporte nacional. Así están llenos los telediarios de gente quejándose de que el río se le llevó el coche, o le inundó la casa, cuando lo que debería haber hecho es no construir en su cáuce. En fin, esa cuestión nos llevaría lejos. Como también el ironizar un buen rato sobre la plétora de "observatorios" (reales, con edificio, nómina y parque móvil) o "virtuales" que se han ido creando con los años. Pa orinarse de risa.
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