
El cromo representa un meteoro o estrella fugaz pero el ilustrador ha querido mejorarlo añadiendo la tropical veranda o belvedere sobre el mar. Si por ahí andaran unos cuantos invitados con smoking y traje de lamé, la cosa parecería de lo más "chic", pura Riviera. Pero el caso es que no hay un alma, sólo la luz espectral de la luna y el chispazo provocado por el meteorito al percutir en las capas altas de la atmósfera. El conjunto arroja un resultado plenamente surrealista, daliniano... Hasta creo que en alguno de los cuadros del genio de Port Lligat aparece una veranda similar. Si no es así, he debido soñarlo...





