
Esta imágen me provocaba los más contrapuests sentimientos. De una parte porque la palabra "espectro" puede interpretarse como difracción de la luz en los colores del arco iris, pero también en la de fantasma o ectoplasma. Yo basculaba hacia lo segundo y creía que ese era el fantasma del ignoto Brocken, que se aparecía en las montañas, los días de niebla, una especie de Wendigo... Pero, además, la silueta del tipo, con esos bombachos, le vinculaba a un explorador, piloto o buzo y la pose, con ese ademán de levantar el brazo derecho, le equiparaba también a Sir Edmund Hillary a su llegada al Everest. Este fenómeno de difracción de la luz, que hace que la silueta de un viajero se proyecte sobre las montañas rodeada de un halo tornasol, es llamado en España "Rompimiento de Gloria", que es el título de una novela montañera y nietzscheana del Marqués de Tamarón. Busquen imágenes reales del espectro de Brocken en Google y descubrirán -como yo lo hecho- que son incluso más impresionantes que la visión que del fenómeno nos da el modesto cromito de Nestlé.
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