
Aunque la pretensión de este cromo es demostrar algo de las ilusiones ópticas, lo cierto es que a mí me parecía que los cables de la luz formaban una especie de pentagrama y que las golondrinas eran las notas musicales. Como muchos de los cromos de la Nestlé, interpretados por mí con arreglo al método daliniano de la paranoia-crítica, resultaban verdaderos cuadros surrealistas. Magrittes puros.
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