domingo, 30 de noviembre de 2008

Origen mágico de los terremotos


Esta es la representación ideal de cómo ciertos pueblos primitivos imaginan los terremotos: una especie de gigantes que montan bulla en el subsuelo. También, por lo que se ve, los volcanos tenían el mismo origen. No digan que no mola.

Crónicas Marcianas


Esta ilustración sería perfecta para el genial libro "Crónicas Marcianas", de Ray Bradbury, que describe un planeta deshabitado, pero con restos de sus antiguos pobladores. Qué pena que el título de un libro excelente fuera usurpado por el deleznable programa televisivo de Sardá. Mi ejemplar de Crónicas, que leí con unción muy joven, es regalo del escritor y amigo Juan García Atienza, que antes de ser propagandista de la España Mágica hizo sus pinitos en la Ciencia Ficción. Yo recuerdo con mucho agrado su "La máquina de matar" y su "Los viajeros de las gafas azules". Peor usurpación todavía es la del Gran Hermano orwelliano por esa patochada que pastorea la lamentable Mercedes Milá, la hija de aquella estrella del falangismo que se codeó con Goebbels y Goering. De tal palo, tal astilla. Mercedes: tú me has descubierto el sentido de esta locución: "verguenza ajena". Cuánto más interesante tu hermano Ernesto, neonazi, pero culto e interesante. Lorenzo me parece memo y anodino, pero no contribuye, como tú, a la cretinización de la juventud española.

Marcianos insectiformes

Así, o de formas peores, se imaginaba que eran los marcianos, una especie de hormigones narizotas con cara de lelos. Véaselos aquí en amena charla. Parecen un tanto inofensivos, nada que ver con los malísimos que inventara H.G.Wells.

Marte y Mondrian



Compárese esta imagen idealizada de los canales marcianos en tonos pastel con la siguiente ilustración, obra del pintor Mondrian:

Es evidente la similitud, sobre todo en la gama tonal. Así que mi paranoia crítica hermanaba ambas cosas. No es de extrañar. Yo creo que la lectura de LAS AVENTURAS DEL UNIVERSO me sirvió para ser más receptivo, años después, al arte contemporáneo, desde el constructivismo de Mondrian al surrealismo de Magritte o Delvaux. Iremos viéndolo.

Gravedad en Marte



Aunque la carrera espacial había empezado ya en 1957, estaba en sus albores (en octubre de este año se había lanzado el Sputnik, pero cabe deducir que el álbum había sido redactado mucho antes, y desde luego no incorporaba noticia alguna del evento). Todavía se pensaba que Marte estaba lleno de canales y que estos cambiaban de aspecto a lo largo del año. Es el enigma de Shiaparelli, que realizó numerosas observaciones de este tenor. Hoy se piensa que eran ilusiones ópticas. En fin, en eso no vamos a entrar. Pero en los años cincuenta, la gran época de los avistamientos OVNI y de las películas sobre el tema, "marciano" equivalía a "extraterrestre", equívoco que se ha perpetuado hasta nuestros días. El cromo ilustra los hipotéticos efectos de la baja gravedad marciana sobre un grupo de terrícolas. Hoy sabemos que, ni mucho menos, es para tanto.
Esta era la portada del segundo álbum que tuve, a mí me parecía (sin duda porque lo era) más "moderna" que la del álbum nº1. Este salió en 1957. Aunque perdí el mío por la casa paterna, la verdad es que me he hecho con tres ejemplares completos. El primero lo compré en el Rastro madrileño y los otros dos los he conseguido por internet. Bueno, del número Uno, tengo hasta cuatro, aunque uno incompleto. Claro que para Navidad me desprenderé de dos de cada, uno para una de mis hijas, Beltane y Belisana. Como dato curioso dejar aquí consignado que en los ejemplares del primer álbum figuran como propietarios las siguientes personas: Maria del Cármen Azoz, de Barcelona (en el álbum venían algunas cosas: un sello de la isla de Jamaica y un justificante de asistencia de la Congregación Mariana de Barcelona, datado en mayo de 1957). Mª Dolores y Telma Cibeira Gil (se supone que hermanas), de Santiago de Compostela. Los otros dos no estan personalizados, por lo que aproveché para poner mi nombre. En cuanto al Segundo Volumen, cuya foto portica estas líneas, pertenecieron a: Emilio Aparicio, de Madrid, Juan Viñas Salas, de Barcelona y Ramón Cearde Vilar, de Barcelona. Del tercer volumen sólo tengo un ejemplar, incompleto, que perteneció, también, a Dolores Cibeira, de Santiago, propietaria también de un ejemplar del Primer Álbum.