martes, 2 de diciembre de 2008

Observatorio del Vesubio


Los edificios solitarios del álbum Nestlé daban bastante yuyu, por cáusas desconocidas (véase el de Marconi y la TEL SIN HIL), pero en este caso la cuestión era más peliaguda porque se trata de un observatorio existente para controlar la actividad del volcán Vesubio. A mí me parecía una muestra absurda de Dontancredismo. Al fin y al cabo, antes o después, el volcán se llevaría por delante el observatorio. Lo que demostraría la estúpida confianza humana en que los fenómenos naturales nunca se repetirán. Es como lo de construir en una rambla, deporte nacional. Así están llenos los telediarios de gente quejándose de que el río se le llevó el coche, o le inundó la casa, cuando lo que debería haber hecho es no construir en su cáuce. En fin, esa cuestión nos llevaría lejos. Como también el ironizar un buen rato sobre la plétora de "observatorios" (reales, con edificio, nómina y parque móvil) o "virtuales" que se han ido creando con los años. Pa orinarse de risa.

Parada de la Hormiga Reina


Yo creo que aquí al ilustrador se le fue la olla un poco ¿no? De verdad semejante ceremonia tiene lugar en el interior del hormiguero? Véase la guardia de corps formando un crículo defensivo, los zánganos fecundando a todo fecundar... Guión de Jodorowsky ilustrado por Moebius. El Incal, el Incal...

El túnel de las murallas


La idea es ilustrar otro fenómeno óptico, de la perspectiva o algo así. Pero para el niño que yo era, no había duda: se trataba de uno de los numerosos túneles que recorrían las murallas de Ibiza. En concreto el que llevaba desde la Dalt Vila (donde yo vivía, en una casa junto a la poterna -portella- de la acrópolis) al mar, en la zona que llamábamos "las rocas", donde solíamos bañarnos y practicar incipiente submarinismo. Había un tramo en el túnel de completa oscuridad que se truncaba al llegar a un recodo y ver al fondo la luz del día. Una sensación inigualable. Sin duda un arquetipo: ¿el útero materno? No lo sé. No me he levantado freudiano, ni siquiera junguiano. Pero vése la similitud con el cromo con la carcasa de la ballena que forma una bóveda románica de cañón...

El pentagrama de las golondrinas


Aunque la pretensión de este cromo es demostrar algo de las ilusiones ópticas, lo cierto es que a mí me parecía que los cables de la luz formaban una especie de pentagrama y que las golondrinas eran las notas musicales. Como muchos de los cromos de la Nestlé, interpretados por mí con arreglo al método daliniano de la paranoia-crítica, resultaban verdaderos cuadros surrealistas. Magrittes puros.

El espectro de Brocken


Esta imágen me provocaba los más contrapuests sentimientos. De una parte porque la palabra "espectro" puede interpretarse como difracción de la luz en los colores del arco iris, pero también en la de fantasma o ectoplasma. Yo basculaba hacia lo segundo y creía que ese era el fantasma del ignoto Brocken, que se aparecía en las montañas, los días de niebla, una especie de Wendigo... Pero, además, la silueta del tipo, con esos bombachos, le vinculaba a un explorador, piloto o buzo y la pose, con ese ademán de levantar el brazo derecho, le equiparaba también a Sir Edmund Hillary a su llegada al Everest. Este fenómeno de difracción de la luz, que hace que la silueta de un viajero se proyecte sobre las montañas rodeada de un halo tornasol, es llamado en España "Rompimiento de Gloria", que es el título de una novela montañera y nietzscheana del Marqués de Tamarón. Busquen imágenes reales del espectro de Brocken en Google y descubrirán -como yo lo hecho- que son incluso más impresionantes que la visión que del fenómeno nos da el modesto cromito de Nestlé.

Fenómeno extraño


Según los redactores de Las Maravillas del Universo, a veces los terremotos se ven acompañados de extraños fenómenos lumínicos. Eso parece un rayo en bola, pero también podría pasar por un OVNI. Yo me imaginaba, tembloroso, contemplando el prodigio desde mi refugio en esa buharda o granero de la derecha, tras subir por la escalerilla. La cosa no ofrécía duda: LLEGARON DEL ESPACIO EXTERIOR... Brr...

Baile de adoquines


De este cromo me gustaban los tonos pastel y la plasticidad de esos adoquines o baldosas alterados por el terremoto. Como quiera que la meseta soriana es un terreno bien estable, mi experiencia en terremotos es prácticamente nula. A veces las baldosas bailarinas me recordaban las teclas de un piano en una película de dibujos animados.